Porque, ¿persuado yo ahora a hombres o a Dios? ¿o busco de agradar a hombres? Cierto, que si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
El rostro
Pablo nombra aquí una disyuntiva real, agradar a los hombres o servir a Cristo, presentada como verdaderamente incompatible, no como dos metas sostenidas en un equilibrio cuidadoso y simultáneo. Es una afirmación fuerte que vale la pena examinar con honestidad frente a cuánto se haya construido en silencio tu sentido de identidad alrededor de la aprobación y el agrado de los demás.
Esto no quiere decir que el cuidado genuino por los demás esté mal, algo que la propia vida y las cartas de Pablo modelan con claridad en otros lugares. Quiere decir que una identidad y un valor construidos principalmente sobre la aprobación de los demás, sobre agradar con éxito a los hombres, se nombran aquí como realmente incompatibles con el servicio genuino a Cristo, porque la identidad de un siervo está arraigada por completo en otro lugar.
Vale la pena examinar esto frente a las decisiones o posturas de tu vida que han sido moldeadas en silencio más por la aprobación o desaprobación anticipada de otros que por la fidelidad genuina a Cristo. La propia pregunta retórica de Pablo supone que es posible dar una respuesta honesta, a veces incómoda.
Considera hoy un área específica donde agradar a los hombres y servir a Cristo se han confundido en silencio, donde tu identidad se ha inclinado hacia la aprobación de los demás y no hacia la identidad genuina de siervo que Pablo nombra aquí como incompatible con esa búsqueda. Elige hoy cuál de las dos gobierna de verdad.
Vuelve tu rostro
- Nombra un área específica donde agradar a otros ha moldeado en silencio tus decisiones o tu identidad.
- Examina con honestidad si esa búsqueda es compatible con el servicio genuino a Cristo, según este versículo.
- Elige hoy, de manera deliberada, servir a Cristo y no buscar agradar a los hombres en esa área específica.
Oración
Señor, que yo no busque agradar a los hombres, sino servirte a ti. Muéstrame dónde se han confundido estas dos cosas en mi propia identidad, y dame valor para elegir el servicio genuino. Amén.
Llévalo contigo hoy
Agradar a los hombres y servir a Cristo se nombran aquí como búsquedas verdaderamente incompatibles.