El Barbecho · Día 8 de 30

Aunque se tardare

Parte uno · Esperar · 1 minutos de lectura

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Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.
Habacuc 2:3 · Reina-Valera 1909

La tierra

Fíjate en la aparente tensión de este único versículo: aunque se tardare, espéralo, seguido casi de inmediato por no tardará. La visión de verdad se demora, de verdad pone a prueba la paciencia con una espera real, y sin embargo también se describe como segura, no realmente tardía, sino avanzando hacia un tiempo señalado que aún no ha llegado.

Esta es la diferencia entre demorado y negado, una distinción que las temporadas de barbecho hacen difícil de sostener. Desde dentro de la espera, la demora puede sentirse indistinguible de la negación, como si lo esperado simplemente nunca fuera a llegar. Habacuc insiste en lo contrario. El tiempo señalado es real, aun cuando la tardanza también es genuinamente real.

Fíjate en la instrucción que acompaña a esta promesa: espéralo. No esperar a ver si sucede, cubriendo tu esperanza con reservas, sino espéralo, una expectativa confiada dirigida a algo concreto y seguro, aun cuando su llegada real siga, por ahora, tardando más de lo que habías esperado.

Sea cual sea la visión que esperas hoy, tardando más de lo que pensabas, sostén juntas las dos mitades de este versículo. De verdad se ha demorado. No por eso ha sido negada. Espérala, en concreto, porque al tiempo señalado sin duda vendrá.

Cuida la tierra

  • Nombra la visión o la esperanza concreta que se siente como si tardara demasiado.
  • Distingue hoy entre demorado y negado, negándote a convertir lo uno en lo otro.
  • Espéralo en concreto hoy, no con una esperanza reservada e incierta, sino con expectativa confiada.

Oración

Señor, esta visión ha tardado más de lo que esperaba. Déjame retener la diferencia entre demorado y negado, y esperarla, confiado en que sin duda vendrá. Amén.

Llévalo contigo hoy

Tardar no es lo mismo que no llegar nunca.