La Familia · Día 12 de 30

El espíritu de adopción

Parte dos · Adoptado · 1 minutos de lectura

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Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
Romanos 8:15 · Reina-Valera 1909

La soledad

Pablo establece aquí un contraste específico: espíritu de servidumbre, espíritu de adopción. Vale la pena examinarlo directamente y sostenerlo como la corrección necesaria frente a cuánto tu relación con Dios se ha sentido más como servidumbre, una obligación temerosa, que como esta relación genuina de hijo adoptado.

Fíjate en por el cual clamamos, Abba, Padre. Vale la pena examinar este lenguaje concreto e íntimo. Sostenlo como el propósito de este movimiento: no una relación distante y formal, sino esta intimidad genuina. Considera si tu oración ha reflejado de verdad este trato cercano y familiar.

Esto vale la pena aplicarlo frente a cuánto el temor ha marcado más tu relación con Dios que esta adopción. Examina qué cambiaría de verdad, en la práctica, en tu oración y postura diarias, recibir el espíritu de adopción en lugar de seguir en una servidumbre temerosa.

Considera hoy orar con este trato concreto e íntimo, Abba, Padre. Practica esta cercanía genuina, en lugar de la servidumbre temerosa que quizá marcó antes tu relación, confiando en que este espíritu de adopción ha sido recibido de verdad, y no sigue esperándose.

Vive como familia

  • Examina si el temor ha marcado más tu relación con Dios que la adopción genuina.
  • Ora hoy usando este trato íntimo, Abba, Padre, practicando esta cercanía.
  • Confía en que el espíritu de adopción ya ha sido recibido de verdad, y no sigue esperándose.

Oración

Abba, Padre. Déjame clamar esto hoy, confiando en que el espíritu de adopción, y no el espíritu de servidumbre y temor, es lo que de verdad he recibido de ti. Amén.

Llévalo contigo hoy

El espíritu de adopción produce una intimidad genuina, no servidumbre temerosa ni formalidad distante.