Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis.
El banquete
Pablo escribe esta instrucción desde la cárcel, un detalle que vale la pena sostener directamente frente a la palabra siempre que la sigue. No es un llamado a gozarse solo cuando las circunstancias son agradables y fáciles, sino siempre, en toda circunstancia, incluidas, evidentemente, las circunstancias genuinamente difíciles que el propio Pablo vivía al escribir esto.
Fíjate en la repetición: otra vez digo: Que os gocéis. Pablo no lo dice una vez y sigue adelante confiando en que se entenderá lo suficiente. Lo repite, deliberadamente, para dar énfasis, lo que sugiere que esta instrucción es lo bastante difícil de practicar como para requerir esta clase de repetición doble e insistente.
Vale la pena examinarlo frente a cuánto se ha vuelto condicional tu propio gozo, dependiente de que las circunstancias sigan siendo agradables, en vez del siempre que este versículo describe específicamente: un gozo que persiste sin importar las circunstancias, fundado en el Señor mismo y no en las condiciones que por el momento prevalezcan.
Sean cuales sean tus circunstancias actuales, fáciles o genuinamente difíciles, recibe hoy la instrucción doble de Pablo como tuya. Gozaos en el Señor siempre, y otra vez, que os gocéis, no porque las circunstancias lo exijan, sino porque el Señor mismo, el objeto real de este gozo, permanece constante sin importar lo que las circunstancias contengan hoy.
Celebra el banquete
- Fíjate si tu propio gozo se ha vuelto condicional a circunstancias agradables.
- Gózate hoy, deliberadamente, sin importar tus circunstancias actuales reales.
- Repítete hoy esta instrucción, como la repitió Pablo, para darle énfasis genuino.
Oración
Señor, que me goce en ti siempre, y no solo cuando las circunstancias son agradables. Y otra vez, Señor, que me goce, sin importar lo que contengan las circunstancias reales de hoy. Amén.
Llévalo contigo hoy
Gózate siempre, fundado en el Señor mismo, y no en las circunstancias actuales.