La Comunión · Día 8 de 30

Cuán bueno y cuán delicioso

Parte uno · Reunidos · 2 minutos de lectura

← La Comunión

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!
Salmo 133:1 · Reina-Valera 1909

El cuerpo

Este salmo se abre con una exclamación, mirad cuán bueno y cuán delicioso, un deleite genuino expresado ante algo que de otro modo se podría dar por sentado o suponer automático. La unidad entre los creyentes se nombra aquí no como un simple deber que hay que soportar, sino como algo genuinamente bueno y delicioso, digno de un deleite real cuando de verdad está presente.

Vale la pena notar esto porque la unidad se puede plantear con facilidad solo en términos de su ausencia, conflictos por resolver, divisiones por reparar, y no en términos de su propio deleite genuino y positivo cuando está presente y funcionando bien. Este salmo insiste en nombrar el deleite directamente, y no solo el problema cuando falta.

Esto debe moldear cómo te acercas a la unidad que existe hoy en tu comunidad, sin darla por sentada como la simple ausencia de conflicto, sino notándola y deleitándote en ella, como modela la exclamación con que se abre este salmo, con aprecio genuino por algo genuinamente bueno.

Fíjate hoy en un lugar concreto donde la unidad está de verdad presente ahora en tu comunidad, y permítete deleitarte en ella de verdad, como lo hace este salmo, y no solo notar la ausencia de unidad cuando surge el conflicto. Mirad cuán bueno y cuán delicioso es esto en verdad.

Fortalece el cuerpo

  • Fíjate en un lugar concreto donde hay unidad genuina ahora en tu comunidad.
  • Permítete deleitarte de verdad en ella hoy, y no solo darla por sentada.
  • Da gracias a Dios en concreto por esta unidad, nombrándola como genuinamente buena y deliciosa.

Oración

Señor, gracias por la unidad genuina presente en mi comunidad. Déjame deleitarme en ella, como lo hace este salmo, y no solo notar su ausencia cuando surge el conflicto. Amén.

Llévalo contigo hoy

La unidad no es solo un deber. Es genuinamente buena y deliciosa, digna de deleite.