El Ferviente · Día 9 de 30

De mañana oirás mi voz

Parte uno · El Clamor · 2 minutos de lectura

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Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré a ti, y esperaré.
Salmo 5:3 · Reina-Valera 1909

La oración

David nombra aquí un momento concreto, no orando simplemente cuando se le ocurre a lo largo del día, sino a propósito, de mañana, dirigiendo su voz a Dios antes de que las otras exigencias del día tengan oportunidad de reclamar su primera atención. Es una decisión de prioridad, hecha concreta mediante el momento elegido.

Fíjate en la frase me presentaré, un verbo activo que sugiere intención y puntería, no una deriva pasiva. David no espera simplemente que la oración encaje en algún lugar de su mañana. La dirige allí a propósito, como un arquero dirige una flecha a un blanco elegido y no la suelta sin cuidado esperando que caiga en algún lugar útil.

Fíjate también en el esperaré. No es solo lanzar palabras al aire y seguir adelante. Lleva el sentido de vigilar, de esperar, de anticipar de verdad una respuesta y no tratar la oración como un trámite que se cumple y se olvida. La oración de la mañana, en este versículo, va unida a la expectativa de la mañana.

Considera tus propias mañanas hoy. Dentro de lo que tu horario permita, considera dirigir tu voz a Dios antes de que las otras voces del día reclamen tu primera atención, y luego, habiendo orado, mirar de verdad hacia arriba, esperando que él esté presente en todo lo que el día traiga después.

Vela y ora

  • Dirige tu oración a Dios esta mañana, o mañana por la mañana, antes de que otras exigencias la reclamen.
  • Practica mirar hacia arriba después, esperando una respuesta y no tratándolo como un simple trámite.
  • Observa qué cambia cuando la oración se pone a propósito en primer lugar y no se encaja después.

Oración

Señor, que mi voz sea lo primero que oigas de mí esta mañana. Dirijo ahora mi oración a ti, y miro hacia arriba, esperando que estés presente en lo que sigue. Amén.

Llévalo contigo hoy

Dirige primero la oración. Luego mira de verdad hacia arriba.