Y aconteció en aquellos días, que fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y como fue de día, llamó a sus discípulos, y escogió doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles:
Los pocos
Fíjate en la secuencia que se nombra aquí: toda la noche orando, y luego, cuando fue de día, la elección de los doce. Esta decisión deliberada y de peso estuvo precedida por una oración genuina y sostenida. No fue una decisión casual, sino una decisión empapada de una búsqueda larga y real de la dirección del propio Dios.
Vale la pena examinar esto frente a cuánto de tus elecciones sobre en quién invertir se han hecho de prisa, por conveniencia o por disponibilidad inmediata, y no según el modelo de este pasaje: una oración larga y genuina antes de una elección importante y deliberada.
Vale la pena tomarlo como la corrección que hace falta frente a tratar las relaciones de discipulado como simples arreglos prácticos, formados con quien esté cerca o con quien esté dispuesto, y no como elecciones discernidas de verdad, en oración, como Jesús mismo lo modeló antes de escoger aun a estos doce hombres comunes.
En quienquiera que estés orando ahora para invertir, o estés pensando en invertir, lleva hoy esa elección a una oración genuina y prolongada, siguiendo el patrón de Jesús: sin apresurarte a una decisión rápida y cómoda, sino buscando primero una dirección real, como esta noche entera de oración precedió a su propia elección importante.
Derrámate en los pocos
- Lleva hoy cualquier decisión actual de discipulado a una oración genuina y prolongada, y no a la comodidad rápida.
- Considera si tus inversiones actuales fueron discernidas en oración o solo convenientes en la práctica.
- Aparta hoy tiempo real para buscar la dirección de Dios sobre en quién invertir.
Oración
Señor, déjame llevar las decisiones importantes sobre discipular a otros a una oración genuina y prolongada, siguiendo tu propio patrón, y no apresurarme a una decisión rápida y cómoda. Amén.
Llévalo contigo hoy
Las decisiones importantes de discipulado merecen una oración genuina y prolongada, no una comodidad rápida.