La meta · Día 3 de 30

Hasta que denuncie tu brazo

Parte uno · Fiel · 2 minutos de lectura

← La meta

Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo a la posteridad, tus valentías a todos los que han de venir.
Salmo 71:18 · Reina-Valera 1909

La meta

Este salmista nombra aquí un propósito concreto y continuo: hasta que denuncie tu brazo a la posteridad. Fíjate bien: a la vejez misma se le da un propósito genuino y duradero. No solo se la soporta, se la usa activamente para mostrar la fuerza de Dios a una generación que necesita de verdad este testimonio de alguien anciano.

Vale la pena sostener esto frente a cualquier suposición que haya tratado la vejez como una etapa que solo hay que sobrevivir, sin propósito una vez pasados los años anteriores, más visiblemente productivos. El salmo afirma otra cosa: un propósito genuino y continuo ligado específicamente a esta etapa tardía, no a pesar de ella sino a través de ella.

Fíjate en la posteridad, y todos los que han de venir: se nombra a un público presente y futuro. Esto sugiere que esta tarea de mostrar se extiende más allá del impacto inmediato y visible, hacia una influencia que llega de verdad más allá de la vida del propio salmista. Vale la pena tomarlo como la aspiración de todo este libro a un legado genuino y duradero.

Sea cual sea la etapa del envejecer en que estés o que prevés, considera hoy cómo podría verse en la práctica, para ti en concreto, denunciar el brazo de Dios a la posteridad, no a pesar de tu edad sino a través de ella, confiando en lo que afirma este salmo: que esta etapa lleva un propósito genuino y continuo.

Termina bien

  • Considera cómo podría verse en la práctica mostrar la fuerza de Dios a esta generación.
  • Resiste cualquier suposición de que el propósito disminuye necesariamente cuando disminuye la productividad visible de antes.
  • Nombra una manera concreta en que tu etapa actual lleva un propósito que las etapas anteriores de verdad no podían tener.

Oración

Señor, aun hasta la vejez y las canas, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo a la posteridad, y tus valentías a todos los que han de venir. Amén.

Llévalo contigo hoy

La vejez lleva un propósito genuino y continuo: mostrar su fuerza, no solo soportar.