Corona de honra es la vejez, que se hallará en el camino de justicia.
La meta
Este proverbio nombra algo que conviene mirar directamente: la vejez, las canas, se llama corona de honra. No es una marca de declive que haya que esconder ni lamentar, sino honra genuina. Vale la pena tomarlo como la corrección necesaria a cualquier mensaje cultural que te haya enseñado a ver el envejecer sobre todo como pérdida y no como este honor descrito.
Fíjate en que se hallará en el camino de justicia, la condición concreta que se añade: esta corona está ligada de verdad a una vida justa a lo largo de los años que la produjeron. No es automática, sea cual sea la manera en que se vivieron esos años. Conviene examinar con honestidad qué están produciendo en realidad tus propios años que se acumulan.
Vale la pena aplicar esto a cómo ves tu propio envejecer, o el de otros a tu alrededor: no principalmente como un menoscabo que se pasa por alto con cortesía, sino como esta corona descrita, una honra genuina digna de honrarse directamente cuando de verdad se halla, como especifica este proverbio, en el camino de justicia.
Sean cuales sean las canas o el envejecer que veas hoy, en el espejo o en otra persona, considera el nuevo marco de este proverbio. Vale la pena nombrarlo corona de honra, y no un declive que solo se soporta, cuando de verdad se halla, como insiste este proverbio, en el camino de justicia recorrido con fidelidad.
Termina bien
- Fíjate en cualquier mensaje cultural que te haya enseñado a ver el envejecer sobre todo como pérdida y no como honra.
- Considera con honestidad si tus años que se acumulan están produciendo esta corona de honra descrita.
- Honra hoy directamente las canas de alguien, nombrándolas como lo describe este proverbio, sin pasarlas por alto con cortesía.
Oración
Señor, que mi cabeza cana sea corona de honra, hallada en el camino de justicia, no un declive que esconder, sino una honra genuina, hacia la cual vale la pena caminar con fidelidad. Amén.
Llévalo contigo hoy
Las canas, halladas en el camino de justicia, se nombran aquí honra genuina, no mero declive.