Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
La meta
Hace treinta días este libro comenzó con acabar mi carrera con gozo, el propio fin de Pablo para toda su vida. Se cierra aquí, con esta promesa final y completa: la muerte no será más, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor. Vale la pena sostenerla como el destino real y último hacia el cual ha apuntado desde el principio toda la exploración del envejecer en este libro.
Fíjate en limpiará Dios toda lágrima, una imagen tierna y personal que vale la pena sostener directamente: no una promesa lejana y abstracta, sino Dios mismo, activa y personalmente, limpiando cada lágrima genuina que la exploración honesta de este libro sobre el cansancio, el dolor y la mortalidad ha nombrado con honestidad a lo largo de estos treinta días.
Mira atrás sobre estos treinta días, fiel, cansado, coronado, y date cuenta de que nunca fueron en realidad etapas separadas, sino un solo arco continuo: la fidelidad a lo largo de toda una vida, el cansancio honesto que esa vida de verdad produce, y esta corona final y genuina, todo culminando aquí, en esta promesa completa y tierna.
Empezaste este libro aprendiendo a acabar tu carrera con gozo. Lo terminas aquí, con el destino real y final hacia el cual ese gozo siempre apuntaba: la muerte no será más, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, las primeras cosas pasadas, Dios mismo limpiando cada lágrima que este viaje honesto ha requerido de verdad.
Termina bien
- Escribe la única verdad de estos treinta días que más ha cambiado cómo ves el envejecer y la mortalidad.
- Nombra una manera concreta en que seguirás terminando bien, deliberadamente, más allá de la última página de este libro.
- Cuenta esta semana a una persona algo verdadero sobre la corona guardada que no sabías antes.
Oración
Señor, gracias porque limpiarás toda lágrima, y la muerte no será más, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor. Déjame acabar mi carrera con gozo, hacia esto. Amén.
Llévalo contigo hoy
Ya no habrá muerte, llanto ni dolor. Este es el verdadero destino hacia el cual se ha corrido toda la carrera.
La muerte no será más, ni habrá más llanto
Hace treinta días comenzaste con «acabe mi carrera con gozo», el propósito del propio Pablo para toda su vida.
Ahora lo sabes: el cansancio no fue un fracaso. Fue honesto. Y la corona nunca fue algo que tuvieras que ganar con un esfuerzo final y desesperado. Ya estaba guardada.
Cualesquiera que sean los años que te queden, no los corres solo, y la línea de meta no es el fin de la historia.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.
Apocalipsis 21:4