Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, o por necesidad; porque Dios ama el dador alegre.
El tesoro
Pablo nombra la manera real de dar como tan significativa como la cantidad dada: no con tristeza, o por necesidad, sino con alegría, propuesto en el corazón y no arrancado por presión u obligación. Este segundo movimiento, que pasa de las prioridades del primero a la siembra activa, abre con este calificativo crucial antes de cualquier instrucción concreta sobre cantidades.
Fíjate en como propuso en su corazón. Esto da por hecho una intención genuina y deliberada detrás del dar, no una respuesta reactiva y movida por la culpa ante un llamado convincente del momento, sino una decisión asentada y con propósito, tomada de antemano, de la clase que puede ser alegre y no de mala gana cuando llega el momento real de dar.
Vale la pena examinar cuánto se ha vuelto tu propio dar de mala gana o reacio, técnicamente generoso en la cantidad pero resentido en el espíritu, sin el dador alegre que este versículo nombra específicamente como lo que Dios de verdad ama: no solo la transacción generosa, sino la postura genuina del corazón detrás de ella.
Considera hoy si tu dar lleva una alegría genuina, propuesta deliberadamente, o si se ha vuelto una obligación de mala gana, técnicamente correcta pero sin lo que este versículo describe como significativo. Propón hoy en tu corazón, deliberadamente, qué y cómo darás, apuntando a la alegría que Dios ama de manera específica.
Administra el tesoro
- Examina con honestidad si tu dar es alegre o de mala gana en su espíritu real.
- Propón hoy en tu corazón, deliberadamente, antes de que llegue el momento real de dar.
- Da hoy un regalo concreto con alegría genuina, y no por mera obligación.
Oración
Señor, que mi dar sea alegre, propuesto deliberadamente en mi corazón, y no de mala gana ni arrancado por presión. Hazme el dador alegre que tú de verdad amas. Amén.
Llévalo contigo hoy
Dios ama al dador alegre, no solo la transacción generosa.