La Llama · Día 25 de 30

Mi corazón y mi carne cantan

Parte tres · Llevados · 2 minutos de lectura

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Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
Salmo 84:2 · Reina-Valera 1909

La llama

Este salmo nombra un anhelo completo y corporal, que hace eco a la exploración anterior de este libro sobre el bramar y el tener sed, pero ahora específicamente por los atrios de Jehová, el culto comunitario y la presencia reunida, algo que vale la pena sostener como un recordatorio necesario de que el fuego personal sostenido está de veras conectado con una práctica comunitaria sostenida y continua.

Vale la pena examinar esto frente a cuánto has imaginado tu devoción sostenida como un asunto del todo privado e individual, sin el anhelo concreto de este salmo por los atrios, el lugar real y reunido del culto comunitario, nombrado este anhelo como un deseo verdadero, corporal y completo.

Fíjate en «aun ardientemente desea», una intensidad verdadera nombrada directamente: no una preferencia casual por la reunión comunitaria, sino un anhelo lo bastante intenso como para desfallecer, algo que vale la pena aplicar a tu propia relación con el culto comunitario, examinando si se ha vuelto una mera asistencia obligatoria y no la experiencia de verdad anhelada de este salmo.

Considera hoy si tu fuego sostenido ha descuidado esta dimensión comunitaria que el salmo nombra directamente, y considera lo que significaría anhelar de verdad otra vez los atrios de Jehová, no una asistencia obligatoria, sino el propio anhelo corporal y ardiente de este salmo por la presencia reunida con el pueblo de Dios.

Atiende la llama

  • Examina si tu devoción sostenida ha descuidado el culto y la reunión comunitaria verdaderos.
  • Asiste hoy o esta semana al culto comunitario con un anhelo verdadero, y no con una mera asistencia obligatoria.
  • Fíjate si reunirte con el pueblo de Dios se ha vuelto rutina y no algo de veras anhelado con el cuerpo y el corazón.

Oración

Señor, mi alma codicia y aun ardientemente desea los atrios de Jehová. Que mi corazón y mi carne canten de verdad por la presencia reunida con tu pueblo, y no solo por una devoción privada. Amén.

Llévalo contigo hoy

El fuego personal sostenido está de veras conectado con el culto y la reunión comunitarios sostenidos.