Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas a los fornicarios y a los adúlteros juzgará Dios.
La batalla
Este versículo nombra aquí juntos lo honroso y lo sin mancilla. Examínalo directamente: tómalo como la afirmación positiva que hace falta, la exploración de todo este libro sobre el peligro real de la carne sostenida junto a esta bondad genuina descrita, el matrimonio mismo nombrado directamente como honroso, no solo tolerado sino honrado de verdad.
Tómalo contra cuánto la exploración honesta de la tentación en todo este libro pudo haber producido, en silencio, incomodidad con el deseo mismo, en lugar de la afirmación directa de este versículo: “sin mancilla”, esta bondad descrita, de verdad disponible dentro de su contexto propio, dado por Dios.
Fíjate en las dos verdades sostenidas juntas en un solo versículo: el matrimonio honroso y, aun así, el juicio nombrado directamente para los fornicarios y los adúlteros. Tómalo como el patrón maduro de todo este libro: la bondad genuina afirmada junto a la advertencia honesta y sobria, ninguna borrando ni reemplazando a la otra.
Sea cual sea la incomodidad con el deseo genuino que la exploración honesta de este libro haya podido producir, recibe hoy la afirmación positiva de este versículo: honroso es el matrimonio. Tómalo como el equilibrio necesario: el nombrar honesto de toda esta lucha nunca pretendió producir incomodidad con lo que Dios mismo ha bendecido de verdad.
Anda en el Espíritu
- Considera si la exploración honesta de este libro ha producido incomodidad con el deseo mismo.
- Recibe hoy la afirmación positiva de este versículo: el matrimonio es de verdad honroso, y no solo tolerado.
- Sostén juntas la bondad genuina y la advertencia honesta, siguiendo el patrón maduro y combinado de este versículo.
Oración
Señor, honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla. Déjame sostener esta bondad genuina junto a la advertencia honesta, sin que ninguna borre lo que de verdad has bendecido. Amén.
Llévalo contigo hoy
La advertencia honesta de Dios sobre la lujuria nunca borra la bondad genuina que ha bendecido dentro del matrimonio.