El Rebaño · Día 21 de 30

A través del valle

Parte tres · El Redil · 2 minutos de lectura

← El Rebaño

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo.
Salmo 23:4 · Reina-Valera 1909

Con el Pastor

Fíjate en el verbo: andar por. David no describe acampar para siempre en el valle, ni describe un pastor que evite que cualquier valle aparezca en el camino. Describe un valle que de verdad se recorre, un paso real y temporal, no una residencia permanente ni un desvío evitado.

Este es un cuadro honesto de la vida bajo el pastor. Seguir a un buen pastor no te exime de los valles, de las temporadas de oscuridad, peligro o duelo reales. Lo que cambia no es la existencia del valle sino lo que es verdad dentro de él: porque tú estarás conmigo. La presencia, no la ausencia de dificultad, es lo que quita el miedo.

Vale la pena distinguirlo con cuidado. David no dice no temeré mal alguno porque no haya mal presente. El valle de sombra de muerte es una descripción real de un peligro real. Dice no temeré mal alguno por una realidad concreta y presente junto al peligro: tú estarás conmigo. El consuelo que se ofrece es la presencia, no la exención.

Si hoy andas por un valle, este salmo no te promete que te sacarán de él antes de que termine su recorrido. Te promete lo que ha sido verdad en cada valle en que este salmo ha consolado a alguien: él está contigo, recorriéndolo también.

Sigue su voz

  • Nombra el valle concreto, si lo hay, por el que andas ahora.
  • Fija hoy tu atención no en cuándo terminará el valle, sino en quién está contigo en él.
  • Suelta el miedo que la presencia, y no la exención, está destinada a quitar.

Oración

Señor, hoy ando por un valle real, y no voy a fingir que no es oscuro. Pero tú estás conmigo en él. Que esa presencia sea suficiente para quitar mi miedo. Amén.

Llévalo contigo hoy

No exención del valle. Presencia dentro de él.