La Niebla · Día 20 de 30

¿A quién iremos?

Parte dos · Lucha · 2 minutos de lectura

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Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también? Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.
Juan 6:67-68 · Reina-Valera 1909

La niebla

Esto cierra el segundo movimiento de este libro con la respuesta honesta y notable de Pedro. Examínalo directamente: no afirma una comprensión completa ni la ausencia de dificultad genuina, sino este razonamiento práctico, “¿a quién iremos?”. Tómalo como una fe que continúa no solo desde la certeza sino desde una necesidad honesta y real.

Esto cierra el círculo que ha trazado todo este segundo movimiento. La lucha activa de Jacob, el poder con Dios, el paso práctico del santuario, la pregunta honesta de Juan desde la cárcel, la pregunta suave sobre los pensamientos turbados, hablarle a la propia alma, la confianza mantenida junto a la honestidad, la ocultación reconocida de Dios, en apuros pero sin desesperar.

Fíjate que esta pregunta viene justo después de que muchos otros discípulos se habían ido de verdad. Tómalo como un contexto honesto: la respuesta de Pedro no se da a pesar de esta dificultad genuina de la que otros ya se habían alejado, sino directamente dentro de ella, en este mismo momento difícil y honesto.

Al cerrarse este movimiento, recibe la pregunta honesta de Pedro como tuya: ¿a quién iremos? Sea cual sea la lucha que ha explorado todo este movimiento, este razonamiento práctico y honesto permanece. Llévalo al tercer movimiento de este libro, donde el alba genuina, no la resolución completa, comenzará de verdad a romper.

Camina por la niebla

  • Hazte hoy la pregunta honesta de Pedro: ¿a quién iremos?
  • Considera que la fe puede continuar desde una necesidad honesta, sin exigir primero una certeza completa.
  • Lleva la lucha de todo este segundo movimiento a la exploración del alba genuina que viene esta semana.

Oración

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Que este razonamiento honesto y práctico me lleve adelante, aun sin una resolución ni una certeza completas. Amén.

Llévalo contigo hoy

La fe puede continuar desde una necesidad honesta y práctica, sin exigir primero una certeza completa.