Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él: Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar: que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, a la casa de Dios andábamos en compañía.
La herida
David nombra directamente algo con lo que vale la pena quedarse: el dolor concreto de la traición de alguien cercano, no un extraño, un enemigo, sino mas tú, hombre, íntimo mío, mi guía. Vale la pena tomarlo como reconocimiento honesto de que las heridas de quienes confiábamos cortan distinto que las de quienes esperábamos que se opusieran.
Fíjate en lo cual habría soportado, la admisión honesta de David de que el daño de un enemigo habría sido más fácil de llevar. Vale la pena examinarlo frente a cuánto de tu herida ha venido específicamente de alguien cercano, un amigo, un guía, un familiar: este dolor en particular es de verdad, con honestidad, peor.
Vale la pena sostener esto como permiso frente a cualquier presión que te haya hecho minimizar este dolor concreto, como si la traición de alguien cercano debiera doler menos solo porque la relación una vez fue buena, en lugar del testimonio honesto de David: esta cercanía hace la herida de verdad más honda.
Quienquiera que sea hoy tu mi familiar, quienquiera que estuviera tan cerca que esta herida corta más hondo de lo que jamás podría cortar el daño de un extraño, nómbralo hoy con honestidad, siguiendo el ejemplo directo de David, sin minimizar el dolor concreto que esta cercanía ha producido de verdad.
Elige perdonar
- Nombra con honestidad si tu herida vino de alguien cercano, y no de un extraño.
- Recibe el permiso de David de sentir esto como de verdad, con honestidad, peor que el daño de un extraño.
- Resiste minimizar este dolor solo porque la relación una vez fue de verdad buena.
Oración
Señor, no fue un enemigo, sino mi familiar, mi guía, mi amigo. Déjame nombrar con honestidad el dolor concreto de la traición de alguien genuinamente cercano a mí. Amén.
Llévalo contigo hoy
La traición de alguien cercano corta distinto, y con honestidad, más hondo que el daño de un extraño.