Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.
El camino
Este versículo nombra una clase de guía concreta y continua: palabra a tus espaldas, que ofrece dirección no solo una vez, al comienzo de todo el viaje, sino una y otra vez, cuando echéis a la mano derecha y cuando torzáis a la mano izquierda, guía disponible en cada giro concreto, y no solo en el primer y mayor punto de decisión.
Vale la pena sostener esto como ánimo contra la presión de tener todo el camino perfectamente trazado antes de dar un solo paso. Este versículo describe una guía ofrecida a lo largo del camino, en cada giro real, lo que sugiere que la fidelidad genuina no exige certeza completa de antemano sobre cada giro que todavía está por venir.
Fíjate en a tus espaldas, un detalle interesante: la guía que viene desde atrás y no claramente visible al frente, lo que sugiere que esta dirección muchas veces se aclara solo en retrospectiva o en el proceso mismo de andar, y no del todo trazada de antemano antes de haber empezado a andar.
Sea cual sea la encrucijada que enfrentas ahora, confía hoy en que la guía de este es el camino no tiene que llegar completamente formada antes de que des un solo paso. Llega, sugiere este versículo, en cada giro real, a la derecha y a la izquierda, mientras andas de verdad, y no solo antes de haber empezado a andar.
Anda el camino
- Suelta cualquier presión de tener todo el camino perfectamente trazado antes de dar un solo paso.
- Confía en que la guía vendrá en cada giro real, y no solo antes de que empiece el viaje.
- Da hoy un paso genuino, confiando en que la guía del próximo giro llegará cuando de verdad haga falta.
Oración
Señor, que oiga tu palabra a mis espaldas, que diga: este es el camino, en cada giro real, a la derecha y a la izquierda. No necesito todo el camino trazado antes de dar un paso. Amén.
Llévalo contigo hoy
La guía suele llegar en cada giro, y no totalmente trazada de antemano.