No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
El amparo
Fíjate en la estructura de este versículo: dos mandatos, no temas y no desmayes, cada uno seguido de inmediato por una razón que se funda no en tu propia capacidad sino en la presencia y el carácter de Dios. No temas, que yo soy contigo. No desmayes, que yo soy tu Dios. Los mandatos no son instrucciones desnudas de esforzarte más en no tener miedo.
Esto importa porque el miedo y el desmayo no suelen quitarse con que te digan que dejes de sentirlos. Aquí se atienden dándoles una razón lo bastante sustancial para sostenerse frente a ellos: su presencia, su identidad como tu Dios, y tres acciones concretas prometidas que siguen: esforzar, ayudar, sustentar.
Fíjate en que estos tres verbos son activos y continuos, no un único hecho pasado que recordar sino una participación presente y constante. Te esfuerzo describe un suministro continuo para la debilidad. Te ayudaré describe asistencia activa, no una compasión distante. Te sustentaré describe un apoyo real y sostenido, que evita que caigas por completo.
Sea cual sea el miedo o el desmayo que el duelo haya traído a tu vida hoy, este versículo no se limita a decirte que dejes de sentirlo. Te da las razones concretas y presentes por las que este miedo puede soltarse de verdad: su presencia, su posesión de ti, y su acción de esforzar, ayudar y sustentar, que sucede ahora y no está solo prometida para después.
Refúgiate
- Nombra tu miedo o desmayo concreto hoy, sin minimizarlo.
- Recibe las razones concretas que da este versículo, y no solo el mandato desnudo de no temer.
- Pide hoy, por su nombre, que te esfuerce, te ayude y te sustente.
Oración
Señor, el miedo y el desmayo me han alcanzado hoy. Está conmigo, sé mi Dios, y esfuérzame, ayúdame y susténtame, como has prometido, y no como un mandato de esforzarme más. Amén.
Llévalo contigo hoy
El miedo no se quita solo con un mandato. Se quita con su presencia y sus promesas.