Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo pues le vuelvo también a Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová.
El árbol
Ana oró con desesperación por este niño, y habiéndolo recibido, hace algo que a muchos padres les resultaría casi impensable: lo entrega al servicio del tabernáculo siendo aún pequeño, diciendo que será de Jehová todos los días que viviere. Su oración por un hijo termina no en posesión apretada, sino en una entrega genuina.
Esto cierra el círculo que ha recorrido todo este libro, de la raíz a la rama y a la cosecha, para llegar al fin a esta postura más difícil y más necesaria: soltar. Todo hijo, por el que se oró, al que se crió con cuidado y se corrigió con paciencia, nunca fue del todo tuyo para quedártelo desde el principio. Lo que hizo Ana fue solo una imagen temprana y dramática de lo que todo padre debe hacer al final.
Esto no significa una separación literal como la que describe la historia de Ana. Significa la postura más honda que su ejemplo modela: sostener a tus hijos con las manos abiertas, criados con fidelidad pero nunca con posesividad, entendidos siempre como de Jehová, pertenecientes en último término a él y no a ti, aun siendo de verdad y activamente tuyos para criarlos.
Sea cual sea el soltar que tu estación pida ahora, pequeñas entregas diarias o otras mayores y más dramáticas que aún vienen, recibe hoy el ejemplo de Ana. Será de Jehová todos los días que viviere no fue una pérdida para ella. Fue la forma más plena y más verdadera que el amor por este niño en particular podía tomar.
Cuida el árbol
- Fíjate en un área donde sostienes a tu hijo con la mano cerrada y no abierta.
- Practica hoy una pequeña entrega, confiándolo más a fondo al cuidado de Dios.
- Ora sobre tu hijo las palabras de Ana: será de Jehová, no poseído por mí.
Oración
Señor, como Ana, te devuelvo a este niño, todos los días que viva. Ayúdame a sostenerlo con las manos abiertas, criado con fidelidad pero nunca con posesividad, siempre en último término tuyo. Amén.
Llévalo contigo hoy
Todo niño fue de Jehová desde el mismo principio.