Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
La lengua
David nombra aquí juntos los dichos y la meditación de mi corazón. Fíjate directamente en este par: no solo el habla externa examinada sola, sino la fuente interna de la que el habla fluye de verdad, ambas sostenidas juntas como el propósito total de este movimiento: gratos, hasta la raíz misma.
Aplícalo frente a lo mucho que tu atención al habla se ha quedado puramente externa, manejando solo las palabras sin esta atención más honda a la meditación del corazón que las produce. Examina si el cambio genuino exige tratar esta fuente más profunda.
Fíjate en oh Jehová, roca mía, y redentor mío, la conclusión real que fundamenta este salmo. Toda esta oración por palabras y pensamientos gratos se ofrece a esta fuente nombrada de fortaleza y de redención. Confía en que es el poder real detrás de cualquier cambio que este libro ha descrito.
Ora hoy la oración concreta de David, con los dichos y la meditación del corazón juntos, gratos delante de ti, confiando en tu roca y redentor como la fuente real capaz de transformar de manera genuina y total no solo tu habla externa, sino el corazón más hondo del que este habla siempre ha fluido.
Guarda tus palabras
- Ora hoy por tus palabras y por la meditación de tu corazón, no por las palabras solas.
- Considera qué ha estado produciendo en tu habla reciente la meditación de tu corazón.
- Confía en Dios como roca y redentor, la fuente real de la transformación que describe todo este libro.
Oración
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Transforma ambos, hasta la fuente. Amén.
Llévalo contigo hoy
El cambio genuino toca tanto las palabras como la meditación del corazón que las produce.