Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos a los otros.
La vid
Pablo nombra dos motivos concretos que hay que evitar, la contienda y la vanagloria, que tienden a impulsar el conflicto matrimonial más que el desacuerdo mismo. La contienda busca ganar. La vanagloria busca que te vean como el que tiene la razón. Las dos convierten un desacuerdo en una competencia, con la estima de un cónyuge subiendo solo a costa de la del otro.
La alternativa que ofrece Pablo es exigente: estimándoos inferiores los unos a los otros. No solo una consideración igual, sino una postura deliberada que pone el valor del otro, en tu propia estimación, por encima del tuyo. Es difícil en la amistad ordinaria. Es especialmente difícil en la fricción cercana y repetida del matrimonio, donde se acumulan viejos agravios y hacen que estimar al otro se sienta fácilmente como algo inmerecido.
Esto no quiere decir ignorar agravios genuinos ni tratarte como sin valor. Quiere decir resistir de forma activa la contienda y la vanagloria que convierten desacuerdos ordinarios en competencias por quién es más estimado, escogiendo en cambio estimar el valor de tu cónyuge aun en medio de un desacuerdo en el que quizá de verdad creas tener la razón.
En tu próximo desacuerdo, cuando llegue, fíjate si la contienda o la vanagloria han entrado en la sala, convirtiendo en silencio la conversación en una competencia. Escoge, a propósito, estimar a tu cónyuge más que a ti mismo en ese momento exacto, no porque estés equivocado, sino porque esto es lo que el amor, según Pablo, de verdad exige.
Cuida la vid
- Fíjate en la contienda o la vanagloria la próxima vez que surja un desacuerdo en tu matrimonio.
- Practica estimar a tu cónyuge más que a ti mismo en ese momento exacto.
- Pregúntate si buscas tener la razón o buscas una resolución genuina, y escoge lo segundo.
Oración
Señor, quita la contienda y la vanagloria de nuestros desacuerdos. Que estime a mi cónyuge más que a mí mismo, aun en medio del conflicto, como describe Pablo. Amén.
Llévalo contigo hoy
La contienda busca ganar. El amor busca estimar más alto al otro.