El Viñedo · Día 21 de 30

Su estima sobrepuja largamente

Parte tres · Cosechar · 2 minutos de lectura

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Mujer fuerte, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepuja largamente a la de piedras preciosas.
Proverbios 31:10 · Reina-Valera 1909

La vid

Este famoso capítulo se abre con una pregunta que supone una rareza real: mujer fuerte, ¿quién la hallará? No porque tales mujeres no existan, sino porque la combinación particular de cualidades que el capítulo pasa a describir, fortaleza, sabiduría, diligencia, generosidad, es de verdad rara y de verdad valiosa, y vale más, insiste el texto, que las piedras preciosas mismas.

Este movimiento final pasa del duro trabajo de poda de los segundos diez días a la cosecha real que puede producir un matrimonio bien cuidado, y este versículo comienza esa cosecha con una admiración honesta y concreta. No un elogio vago y genérico, sino un cálculo genuino de un valor real, una estima que sobrepuja largamente a la de las piedras preciosas mismas.

Si estás casado con una mujer así, o estás cultivando este tipo de carácter tú mismo, este versículo invita a una apreciación real y concreta, y no a un valor supuesto y callado. Lo que vale como piedras preciosas no se nota automáticamente solo porque existe. Hace falta alguien dispuesto a mirar de cerca para verlo y luego decirlo.

Sean cuales sean las virtudes concretas que puedas nombrar de verdad en tu cónyuge hoy, nómbralas, en voz alta si es posible, no como halago genérico sino como la misma clase de apreciación concreta y de peso que modela este proverbio, tratando el carácter real como de verdad raro y de verdad digno de mucho más que las piedras preciosas.

Cuida la vid

  • Nombra en concreto, con detalle, una virtud de tu cónyuge digna de admiración genuina.
  • Dilo hoy en voz alta, en concreto, no como halago vago sino como apreciación real.
  • Fíjate en una manera en que has dado por sentada esta virtud en lugar de verla de verdad.

Oración

Señor, gracias por la virtud de mi cónyuge, que vale mucho más que las piedras preciosas. Que la vea con claridad hoy, y lo diga, en lugar de darla por sentada en silencio. Amén.

Llévalo contigo hoy

La virtud real es rara, y vale la pena nombrarla en concreto, y no suponerla en silencio.