El Dios que hace habitar en familia los solos.
El cuerpo
Esta breve frase nombra algo que vale la pena meditar directamente: el propio Dios es quien hace habitar en familia a los solos, una colocación activa y deliberada, y no algo dejado al azar ni a la sola iniciativa individual. La comunidad, en este cuadro, es algo que Dios hace, y no solo algo que tú debes construir por tu cuenta, enteramente solo.
Esto importa para quien se ha sentido de verdad solo, aislado, sin la estructura natural de familia o de comunidad que otros parecen haber encontrado con más facilidad. Este versículo nombra a Dios como el que hace habitar, obrando activamente para colocar a los solos en alguna parte, y no dejando el aislamiento como una condición permanente y sin atender.
Esto no significa que la comunidad llegue sin ningún esfuerzo ni participación de tu parte. Pero sí significa que la iniciativa más honda es de Dios, que obra activamente para colocar a los solos en una familia genuina, ya sea biológica, espiritual, o la comunión de creyentes que explora este libro a lo largo de sus treinta días.
Sea cual sea la soledad que cargas ahora, llévala hoy a Dios en concreto, confiando en lo que dice este versículo: que él es quien hace habitar en familia los solos, obrando activamente para colocarte, y no dejándote resolver el aislamiento solo con tu esfuerzo sin ayuda.
Fortalece el cuerpo
- Nombra con honestidad cualquier soledad que cargues ahora.
- Llévala hoy a Dios, confiando en él como quien activamente hace habitar en familia los solos.
- Da un pequeño paso hacia una familia, biológica o espiritual, en la que él te esté colocando.
Oración
Señor, tú haces habitar en familia los solos. Te traigo hoy mi soledad, confiando en tu obra activa para colocarme, y en que no me dejas resolver esto del todo solo. Amén.
Llévalo contigo hoy
Dios hace habitar en familia los solos. Es iniciativa suya, no solo tuya.