Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.
El trabajo
Este proverbio une una acción con un resultado prometido: encomienda tus obras a Jehová, y tus pensamientos, tus planes y la tensión mental por los resultados, quedan afirmados, asentados, sin que la ansiedad por cosas fuera de tu control los disperse. Encomendar la obra precede al asentarse de la mente, y no al revés.
La mayoría de la gente intenta invertir este orden, esperando que sus pensamientos se sientan asentados y seguros antes de encomendar su obra a Dios, como si la paz mental fuera un requisito para confiar y no un resultado de ello. Este proverbio sugiere la secuencia opuesta: encomienda primero, aun estando ansioso, y deja que el asentarse siga a la encomienda en lugar de precederla.
Encomendar tus obras a Jehová no significa abandonar la diligencia ni planear con descuido, ya que Proverbios elogia en otros lugares una y otra vez la planificación cuidadosa y diligente. Significa sostener el resultado con la mano abierta, ofrecerle a él la labor misma y sus resultados, en lugar de aferrarte a ellos como si su éxito dependiera enteramente de tu propio control.
Sea cual sea el trabajo que hoy hace dar vueltas a tus pensamientos, resultados inciertos, decisiones pendientes, proyectos sin terminar, encomiéndaselo a él, específicamente, por nombre, y deja que el asentarse de tu mente siga a esa encomienda en lugar de esperarlo antes.
Haz el trabajo
- Nombra el trabajo específico que ahora hace dar vueltas a tus pensamientos con ansiedad.
- Encomiéndaselo hoy al Señor, en voz alta, como un acto deliberado y no solo un sentimiento.
- Suelta el agarre sobre los resultados mientras sigues trabajando con diligencia.
Oración
Señor, te encomiendo hoy este trabajo, su resultado y su incertidumbre. Afirma mis pensamientos, no porque yo haya merecido la calma, sino porque tú sostienes lo que he soltado. Amén.
Llévalo contigo hoy
Encomienda primero la obra. Deja que la mente asentada siga, no que guíe.