Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.
La meta
Pablo nombra aquí dos procesos distintos y simultáneos: el hombre exterior que se va desgastando, el interior que se renueva. Vale la pena sostenerlo como un cuadro honesto y completo. No niega el declive físico real, el hombre exterior se va desgastando lo dice directamente, pero nombra junto a él esta renovación distinta y continua, de día en día, en el hombre interior.
Vale la pena examinar esto frente a cuánto de tu atención se ha centrado por completo en el declive exterior que este versículo nombra con honestidad, y ha pasado por alto la renovación interior simultánea que describe, de día en día. Conviene sostenerla como igualmente real, igualmente digna de atención genuina, y no solo la pérdida exterior.
Fíjate en de día en día: una renovación continua, en presente. No es un acontecimiento único que ya terminó, sino un proceso diario. Aplícalo en la práctica y pregunta hoy en concreto cómo se ve en tu vida la renovación interior, distinta del cambio exterior que ocurre a la vez, con honestidad, a su lado.
Sea cual sea el desgaste exterior que observes con honestidad en tu cuerpo o tus circunstancias, considera hoy el cuadro más completo de este versículo: la renovación interior que ocurre a la vez, de día en día, a la que vale la pena atender activamente, y no solo lamentar la pérdida exterior mientras se pasa por alto esta renovación igualmente real y continua.
Termina bien
- Fíjate con honestidad en el desgaste exterior que describe hoy tu cuerpo o tus circunstancias.
- Atiende hoy, en concreto, a la renovación interior que ocurre a la vez, de día en día.
- Da hoy un paso deliberado hacia esta renovación interior, sin centrarte solo en la pérdida exterior.
Oración
Señor, aunque mi hombre exterior se va desgastando, que mi hombre interior se renueve de día en día. Déjame atender a esta renovación, sin centrarme solo en la pérdida exterior que ocurre a su lado. Amén.
Llévalo contigo hoy
El declive exterior y la renovación interior ocurren a la vez. Ambos son igualmente reales.