¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.
La meta
Pablo nombra aquí un contraste concreto: corona corruptible, corona incorruptible. Fíjate bien: competidores atléticos que luchan de verdad con todas sus fuerzas por un premio que con el tiempo, inevitablemente, se marchita, en contraste con esta corona distinta, incorruptible. Vale la pena tomarla como la meta culminante de todo este primer movimiento.
Esto cierra el primer movimiento de este libro con la motivación real y sustentadora detrás de todo lo explorado. Cualquier disciplina, de todo se abstiene, que tu propio envejecer requiera de verdad, apunta en último término a esta corona incorruptible, y no a las recompensas corruptibles y marchitas que esta vida presente sola puede ofrecer.
Esto cierra el círculo que ha trazado todo este primer movimiento. Acabar con gozo. El temor honesto a ser desechado, respondido directamente. Un propósito continuo en denunciar su brazo. Ser llevado hasta las canas. Las canas como honra genuina. El carácter que madura. La fuerza sostenida como la de Caleb. La vitalidad conservada como la de Moisés. La renovación interior de día en día.
Al cerrarse este movimiento, recibe esta corona incorruptible como la meta real y sustentadora que hay debajo de todo lo explorado. Corred de tal manera que lo obtengáis: vale la pena llevarlo al segundo movimiento, a su exploración honesta del cansancio genuino que esta misma carrera, corrida con fidelidad, también requerirá con toda honestidad.
Termina bien
- Considera hoy lo que significa de verdad esta corona incorruptible como la meta que hay detrás de tu disciplina diaria.
- Corre hoy, deliberadamente, absteniéndote de todo, hacia esta corona, y no hacia las coronas corruptibles y marchitas.
- Lleva toda la exploración de este primer movimiento a la mirada honesta al cansancio genuino que viene.
Oración
Señor, déjame correr de tal manera que lo obtenga: no una corona corruptible, sino la incorruptible que tú ofreces. Que esta sea la meta real que hay debajo de mi disciplina diaria. Amén.
Llévalo contigo hoy
Corre con dominio propio, hacia una corona incorruptible, y no hacia recompensas corruptibles y marchitas.