Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
La meta
Este salmo nombra aquí el resultado concreto y buscado de contar nuestros días: que traigamos al corazón sabiduría. Vale la pena tomarlo como el fin práctico de todo este movimiento: no una preocupación morbosa con la mortalidad por sí misma, sino esta sabiduría descrita, el resultado genuino y práctico que este contar honesto está hecho para producir.
Vale la pena examinar esto frente a cuánto de tu evitar pensar en el tiempo limitado ha producido en realidad lo contrario de la sabiduría: suposiciones necias y sin examinar de que el tiempo sigue siendo ilimitado, en lugar de la afirmación de este salmo: una sabiduría genuina que fluye específicamente de este contar honesto y deliberado.
Fíjate en enséñanos: este contar se nombra como algo que requiere instrucción genuina y activa, y no algo a lo que se llega natural y automáticamente. Vale la pena sostenerlo como la humildad necesaria, pidiendo en concreto la enseñanza de Dios en esta práctica, sin suponer que ya sabes, por naturaleza, contar tus días con sabiduría por tu cuenta.
Considera hoy orar directamente la petición de este salmo, enséñanos de tal modo a contar nuestros días, pidiendo a Dios en concreto que te enseñe esta práctica, y confiando en que la sabiduría genuina, el corazón dispuesto, fluye específicamente de este contar honesto y deliberado, y no de seguir evitando el tiempo, de verdad limitado.
Termina bien
- Ora hoy para que Dios te enseñe esta práctica concreta, sin suponer que ya la sabes por naturaleza.
- Cuenta tus propios días con deliberación hoy, considerando el tiempo, de verdad limitado, que te queda.
- Aplica este contar a una decisión práctica concreta, siguiendo el fin que este salmo declara.
Oración
Señor, enséñame de tal modo a contar mis días, que traiga al corazón sabiduría. Enséñame directamente esta práctica, sin suponer que ya la sé por naturaleza. Amén.
Llévalo contigo hoy
Contar tus días está hecho para producir una sabiduría genuina y práctica, no una preocupación morbosa.