Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
La meta
Pablo nombra aquí una confianza concreta y firme: me está guardada. Fíjate bien en este lenguaje. No es una esperanza incierta, sino una realidad genuina, ya asegurada. Vale la pena tomarlo como la confianza con que se abre este tercer y último movimiento, que pasa del cansancio honesto de este libro a esta esperanza firme y genuina.
Este tercer movimiento, que pasa de la exploración de la fidelidad y del cansancio honesto a una corona genuina y duradera, se abre con esta confianza crucial. Esta corona no se gana en un esfuerzo final y desesperado, sino que está guardada, ya asegurada. Vale la pena confiar en que está de verdad establecida, y no aún en ansiosa incertidumbre.
Fíjate en no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida: un alcance completo. Esta corona no está reservada solo para una fidelidad singularmente excepcional, sino que está de verdad disponible para todos los que comparten este amor descrito. Vale la pena sostenerla como esperanza genuina y amplia, y no como una excepción estrecha reservada para los pocos más impresionantes.
Sea cual sea el cansancio que ha explorado con honestidad el segundo movimiento de este libro, recibe hoy esta corona como de verdad, ya guardada, sin que requiera algún esfuerzo final y desesperado para asegurarla. Confía en que este alcance amplio, también a todos los que aman su venida, te incluye de verdad a ti, en concreto, hoy.
Termina bien
- Recibe hoy esta corona como ya, de verdad, guardada, sin que requiera un esfuerzo final y desesperado.
- Confía en que este alcance amplio, también a todos, te incluye de verdad a ti en concreto.
- Considera cómo se ve en la práctica, en tu vida diaria, amar su venida.
Oración
Señor, gracias porque me está guardada la corona de justicia, ya asegurada, sin requerir un esfuerzo desesperado. Déjame amar de verdad tu venida, hoy. Amén.
Llévalo contigo hoy
Esta corona ya está guardada, de verdad asegurada, sin requerir un esfuerzo final y desesperado.