Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
La meta
Santiago nombra aquí directamente el sufrir, la perseverancia. Fíjate en esta palabra concreta: no solo evitar por completo la tentación, sino sufrirla de verdad. Vale la pena tomarlo como el reconocimiento honesto de que esta corona está ligada específicamente a una lucha real y continua, de verdad enfrentada y soportada, y no a una vida libre de prueba o de examen genuinos.
Fíjate en cuando fuere probado, que conviene examinar directamente: esta prueba se nombra como algo esperado, no excepcional. Vale la pena tomarlo como la corrección necesaria a suponer que una fidelidad genuina a lo largo de toda una vida debería haber producido de algún modo la exención de la prueba continua, en lugar de la expectativa honesta de este versículo: la prueba que de verdad sigue.
Vale la pena aplicar esto a cualquier tentación o prueba que enfrentes hoy con honestidad, incluso en esta etapa tardía de la vida. No es prueba de que tu fe no haya producido de algún modo la exención, sino el patrón esperado y honesto de este versículo: la perseverancia misma es el camino real y concreto hacia esta corona prometida.
Sea cual sea la tentación o la prueba que hoy te pone a prueba con honestidad, incluso ahora, en esta etapa tardía, recibe directamente la promesa de Santiago. La corona de vida sigue a la perseverancia genuina, no a la exención de la prueba. Vale la pena confiar en que está disponible justo a través de la prueba que hoy soportas con honestidad y fidelidad.
Termina bien
- Nombra con honestidad la tentación o la prueba que hoy te pone a prueba, incluso en esta etapa tardía.
- Recibe la perseverancia misma como el camino real hacia esta corona, y no la exención de la prueba continua.
- Confía en que esta corona está prometida a los que le aman, y examina hoy tu propio amor.
Oración
Señor, déjame sufrir la tentación o la prueba que hoy me pone a prueba, confiando en tu promesa de la corona de vida: no la exención de la prueba, sino la perseverancia genuina a través de ella. Amén.
Llévalo contigo hoy
Esta corona sigue a la perseverancia genuina en la prueba continua, no a la exención de ella.