Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada: Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.
La llama
Jesús nombra aquí la condición real de Marta, cuidadosa y turbada con muchas cosas, algo en que vale la pena fijarse directamente: no condena su servicio verdadero, valorado con claridad en otros lugares, pero nombra este patrón concreto, muchas cosas que producen una turbación verdadera y desplazan la única cosa necesaria que María había elegido de verdad.
Vale la pena examinar esto frente a cuánto se ha visto apretado tu amor por Dios por muchas cosas de verdad, no necesariamente malas, pero muchas, siendo esta cantidad concreta lo que se nombra como productora de la turbación que describe este pasaje, algo que vale la pena distinguir de la atención única y enfocada que la elección de María modela de veras.
Fíjate en «la buena parte, la cual no le será quitada», este enfoque único nombrado como verdaderamente bueno, y que vale la pena elegir de manera deliberada, no porque las muchas cosas sean malas en sí, sino porque esta única cosa necesaria merece la prioridad que las muchas cosas de Marta le habían quitado en silencio.
Considera hoy qué muchas cosas apretan ahora tu amor por Dios, produciendo este mismo patrón de cuidado y turbación, y considera elegir, de manera deliberada, siguiendo el ejemplo de María, esa buena parte, una cosa priorizada por encima de las muchas cosas que de otro modo, en silencio, seguirían desplazándola.
Atiende la llama
- Nombra con honestidad las muchas cosas que hoy apartan tu atención de la única cosa necesaria.
- Elige hoy, de manera deliberada, esa buena parte, una prioridad enfocada por encima de las muchas cosas que compiten.
- Fíjate si el patrón de Marta, cuidadosa y turbada, describe hoy tu condición real.
Oración
Señor, estoy cuidadoso y turbado con muchas cosas. Déjame elegir, como María, esa buena parte, la única cosa necesaria, priorizada de manera deliberada por encima de las muchas cosas que compiten por ella. Amén.
Llévalo contigo hoy
Muchas cosas, aun buenas, pueden apretar la única cosa que de veras es necesaria.