La Llama · Día 27 de 30

Aun en la vejez fructificarán

Parte tres · Llevados · 2 minutos de lectura

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Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes;
Salmo 92:13-14 · Reina-Valera 1909

La llama

Este salmo nombra algo que vale la pena sostener como esperanza verdadera a largo plazo: aun en la vejez fructificarán, que contradice directamente cualquier suposición de que el fruto espiritual verdadero se desvanece de manera inevitable con la edad o con el paso largo del tiempo, y nombra en cambio un florecer continuo y verdadero, que se extiende a lo largo de toda una vida larga.

Vale la pena examinar esto frente a cuánto han supuesto en silencio tus expectativas de un fuego sostenido un declive inevitable con el tiempo, como si un amor verdadero y encendido solo pudiera mantenerse de manera realista durante una estación limitada antes de apagarse de forma natural e inevitable, en vez de la propia promesa de este salmo de un fruto verdadero y continuo aun en la vejez.

Fíjate en «plantados en la casa de Jehová», la condición concreta que se nombra para este florecer continuo: no se logra solo con un esfuerzo independiente y sostenido por uno mismo, sino arraigado, plantado, conectado de verdad a esta fuente continua, el mecanismo real que este salmo nombra como productor de fruto que continúa aun hasta la vejez.

Sea cual sea tu etapa actual de la vida, recibe hoy la esperanza a largo plazo de este salmo: un fruto verdadero disponible no solo ahora, sino que continúa, de veras, en la vejez que llegue algún día, confiando en esta promesa como algo en torno a lo cual vale la pena planear tu devoción sostenida, no solo un fuego presente e inmediato, sino un florecer verdadero para toda la vida.

Atiende la llama

  • Fíjate en cualquier suposición de que el fuego espiritual sostenido debe declinar de manera inevitable en una vida larga.
  • Considera lo que requiere de veras permanecer plantado en la casa de Jehová a lo largo de toda una vida.
  • Recibe hoy la promesa de este salmo de un fruto verdadero que continúa en la vejez, y no solo en la estación presente.

Oración

Señor, déjame estar plantado en tu casa, floreciendo, y que aun en la vejez dé fruto, vigoroso y verde, sin desvanecerme, sino sostenido de verdad a lo largo de toda mi vida. Amén.

Llévalo contigo hoy

El fruto verdadero puede continuar en la vejez, sin declinar de manera inevitable en una vida larga.