La Carne · Día 9 de 30

Huid la fornicación

Parte uno · Ojo errante · 1 minutos de lectura

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Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
1 Corintios 6:18 · Reina-Valera 1909

La batalla

Pablo dice “huid”. Examínalo directamente: no solo resistir, ni manejar, ni considerar con cuidado, sino huir. Esta palabra concreta y urgente es la instrucción necesaria de todo este primer movimiento: una salida activa e inmediata, no una negociación que se alarga con lo que hoy de verdad te tienta.

Aplícalo contra cuánto tu manera de enfrentar la tentación ha incluido una consideración que se alarga, quedarte cerca para pesar opciones con cuidado, en lugar de la instrucción urgente de este versículo: huid. Examina si esta salida inmediata ha marcado de verdad tu respuesta.

Fíjate en “contra su propio cuerpo peca”, la afirmación adicional y sobria de este versículo: este pecado se describe como uno que afecta de forma única y directa al cuerpo mismo. Tómalo en serio como una consecuencia particular, no idéntica a cada otra categoría de pecado que este versículo también nombra.

Sea lo que sea que hoy te tienta de verdad, practica la instrucción urgente de este versículo: huye, con una salida inmediata y activa, sin quedarte a pesar con cuidado ni a negociar. Confía en esta urgencia como sabiduría genuina y practicable de este movimiento, para practicarla en lugar de solo estar de acuerdo en abstracto.

Anda en el Espíritu

  • Identifica lo que hoy te tienta, y practica huir de ello hoy, de inmediato, sin quedarte.
  • Fíjate si te has quedado a pesar con cuidado la tentación en lugar de huir directamente de ella.
  • Da hoy un paso concreto y físico que sea un huir real y genuino.

Oración

Señor, déjame huir de la fornicación, con urgencia, de inmediato, sin quedarme a pesar con cuidado ni a negociar. Que este huir urgente sea mi respuesta genuina y practicada. Amén.

Llévalo contigo hoy

La instrucción es huir, urgente e inmediato, no negociar sin prisa con la tentación.