¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿por qué escondes de mí tu rostro?
La niebla
Vale la pena notar lo que este salmo no hace: no se resuelve en una esperanza confiada hacia el final, sino que termina en una oscuridad real. Tómalo como el permiso de la Escritura para esta pregunta exacta y sin resolver, “desechas mi alma”, “escondes tu rostro”, sin exigir aquí una conclusión ordenada.
Examina esto frente a la presión que has sentido de pasar rápido del cuestionamiento honesto a una fe cómoda y resuelta, en lugar del ejemplo honesto de este salmo, que se queda sin disculpas en esta oscuridad, sin forzar una paz prematura y artificial.
Fíjate que este salmo sigue siendo oración, dirigida directamente a Jehová. Tómalo como corrección necesaria contra suponer que la oración genuina exige una resolución confiada: el testimonio de este salmo es que el cuestionamiento honesto y sin resolver también cuenta, de verdad, como oración legítima.
Sea cual sea la oscuridad sin resolver que marca hoy tu fe, recibe el permiso de este salmo: ora con honestidad, sin forzar una resolución prematura. Confía en que esta oración genuina y sin resolver está incluida en la Escritura, y que es tan legítima como cualquier salmo confiado de alabanza.
Camina por la niebla
- Ora hoy sin forzar una resolución que todavía no sientes de verdad.
- Fíjate si sientes presión de pasar rápido del cuestionamiento honesto a una paz artificial y prematura.
- Recibe la inclusión de este salmo en la Escritura como permiso para tu propia oración sin resolver.
Oración
Jehová, ¿por qué desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro? Déjame orar esto con honestidad hoy, sin forzar una resolución que todavía no siento. Amén.
Llévalo contigo hoy
La oración honesta y sin resolver es oración legítima, incluida en la Escritura sin una resolución forzada.