¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?
La niebla
Habacuc nombra aquí algo que hay que tomar en serio: clamar y no ser oído. Tómalo como una queja honesta, no solo una duda privada, sino esta acusación real dicha directamente a Dios: “no oirás”. Examina si esa franqueza te ha parecido permitida en tu propia oración.
Tómalo como el patrón constante de este libro: todo un libro profético que abre con esta queja exacta. Confía en que es la inclusión de la Escritura misma de este tipo de oración honesta, hasta acusadora, sin suavizar ni medir las palabras, dicha directamente, tal como Habacuc la sintió de verdad.
Fíjate que todo el libro de Habacuc llega por fin a una confianza genuina y ganada con esfuerzo. Tómalo como la esperanza necesaria de que esta queja honesta no fue la última palabra, sino el comienzo real y necesario que este libro requería antes de que esa confianza pudiera desarrollarse.
Sea cual sea el clamor que has hecho y que se ha sentido sin respuesta, lleva hoy a Dios esta misma queja directa, siguiendo el ejemplo honesto de Habacuc. Confía en que este comienzo, por acusador que se sienta, es donde la confianza genuina y ganada con esfuerzo puede empezar a crecer.
Camina por la niebla
- Lleva hoy a Dios tu propia queja honesta, tan directamente como Habacuc llevó la suya.
- Fíjate si has suavizado o medido oraciones que merecían esta misma franqueza.
- Confía en que esta queja honesta puede ser el comienzo real de una confianza genuina, ganada con esfuerzo.
Oración
Oh Jehová, ¿hasta cuándo clamaré, y no oirás? Déjame llevarte esta queja honesta directamente, confiando en que es el comienzo, no el final, de una confianza genuina. Amén.
Llévalo contigo hoy
La queja honesta, aun acusadora, puede ser el comienzo necesario de una confianza genuina y ganada con esfuerzo.