Los perdonados · Día 29 de 30

Ninguna raíz de amargura

Parte tres · Perdonador · 1 minutos de lectura

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Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor: mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados.
Hebreos 12:14-15 · Reina-Valera 1909

La herida

Este versículo nombra específicamente una raíz de amargura. Fíjate en esta imagen directamente: no un resentimiento ocasional y superficial, sino algo arraigado. Vale la pena sostenerlo como una advertencia honesta de que el no perdonar sin atender puede de verdad echar raíz, creciendo más hondo con el tiempo, y no simplemente desvanecerse de modo natural.

Fíjate en mirando bien: una vigilancia activa y continua que se nombra directamente. Vale la pena examinarlo frente a cuánto tu manera de afrontar un resentimiento persistente ha sido pasiva, esperando que se resuelva solo, en lugar de la instrucción de este versículo: mirar bien, un examen activo que de verdad se requiere.

Vale la pena aplicar esto hoy como autoexamen genuino, sin suponer que la amargura, una vez presente, simplemente se disolverá de modo natural sin esta diligencia descrita, sino revisando activa y honestamente si alguna raíz de verdad permanece, para atenderla directamente y no ignorarla pasiva y esperanzadamente.

Considera hoy, con diligencia y honestidad, si alguna raíz de amargura de verdad permanece hacia alguien que este libro te ha ayudado a examinar, y llévala en concreto, hoy, a Dios, confiando en la instrucción de este versículo: mirar activamente, y no esperar pasivamente que esta raíz se resuelva sola, de modo natural.

Elige perdonar

  • Examínate hoy con diligencia por si alguna raíz de amargura de verdad permanece.
  • Lleva hoy esta raíz concreta a Dios, y no esperes pasivamente que se resuelva sola.
  • Da hoy un paso concreto para atender de verdad la raíz que hayas identificado con honestidad.

Oración

Señor, déjame mirar bien, no sea que alguna raíz de amargura brote y me impida. Muéstrame con honestidad la raíz que aún permanece, y ayúdame a atenderla directamente hoy. Amén.

Llévalo contigo hoy

La amargura sin atender puede echar raíz de verdad, y requiere un examen diligente y activo.