La Bifurcación · Día 28 de 30

Firmes y constantes

Parte tres · Anda en ella · 2 minutos de lectura

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Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
1 Corintios 15:58 · Reina-Valera 1909

El camino

Pablo nombra aquí dos cualidades juntas que vale la pena distinguir: firmes y constantes, que sugiere una firmeza genuina, resistencia a ser movido o desplazado por cualquier presión que surja, y creciendo siempre, un trabajo activo y continuo, no solo una firmeza pasiva sino un esfuerzo genuino y sostenido, ambas cosas juntas como la postura real que describe este versículo.

Esto ofrece un equilibrio necesario para toda la exploración de este movimiento final sobre avanzar. Firme solo, sin crecer, podría volverse mera terquedad, negarse a moverse pase lo que pase. Creciendo solo, sin firmeza, podría volverse actividad inquieta sin arraigo genuino. Pablo nombra las dos juntas como lo que la fidelidad genuina de verdad exige.

Fíjate en la razón que se da: vuestro trabajo en el Señor no es vano. Esto funda toda la instrucción en una confianza genuina sobre el resultado final, no una terquedad ciega sino una perseverancia confiada y arraigada, sabiendo que el trabajo importa de verdad, en el Señor, y no solo esperando que quizá resulte valioso según criterios inciertos y no dichos.

Sea cual sea el trabajo que exige hoy tu avanzar, sé firme hoy, de verdad constante frente a cualquier presión que surja, y crece también, con esfuerzo activo y continuo, y no solo con resistencia pasiva. Confía, como insiste Pablo, en que este trabajo no es vano en el Señor, y que vale la firmeza y el esfuerzo que este versículo describe juntos.

Anda el camino

  • Fíjate si tu postura se ha ido hacia la terquedad sin un esfuerzo activo y genuino.
  • Sé firme hoy frente a una presión concreta que amenaza con sacarte de tu camino genuino.
  • Crece hoy en trabajo activo y genuino, y no solo en firmeza pasiva y terca.

Oración

Señor, que sea firme y constante, y siempre creciendo en tu obra, confiando en que mi trabajo no es vano en ti, y que vale tanto esta firmeza como este esfuerzo continuo. Amén.

Llévalo contigo hoy

La firmeza sin crecer es terquedad. El crecer sin firmeza es inquietud.