La Bifurcación · Día 29 de 30

Mantengamos firme sin fluctuar

Parte tres · Anda en ella · 2 minutos de lectura

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Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió.
Hebreos 10:23 · Reina-Valera 1909

El camino

Este versículo nombra la razón concreta por la que mantenerse firme de verdad está justificado: que fiel es el que prometió. La confianza para mantenerse firme sin fluctuar no descansa en primer lugar en tu propia fuerza o resolución, sino en su fidelidad, el terreno real y confiable debajo de cualquier compromiso que tu avanzar exija ahora.

Vale la pena sostener esto como el fundamento más hondo debajo de toda la exploración de este movimiento final sobre no mirar atrás, correr con paciencia, mantenerse firme. Todo ello descansa, en definitiva, no solo en la fuerza de tu voluntad, sino en la fidelidad del que prometió, confiable aunque tu propia resolución flaquee de vez en cuando.

Esto ofrece un alivio real contra la presión que ha hecho sentir que mantenerse firme depende por completo de tu propia fuerza sin ayuda. Tu propio fluctuar, cuando sucede, no deshace su fidelidad. Es más bien su fidelidad lo que hace que tu mantenerte firme sea de verdad razonable, fundado y digno del esfuerzo continuo que exige.

Sea cual sea el fluctuar hacia el que te sientas tentado, o que ya hayas vivido de verdad en tu avanzar, vuelve hoy a este terreno real. Fiel es el que prometió. Mantente firme, no porque tu propia fuerza sea suficiente por sí sola, sino porque la fidelidad de él de verdad lo es, y lo seguirá siendo, pase lo que pase.

Anda el camino

  • Fíjate en cualquier fluctuar que hayas vivido o hacia el que ahora te sientas tentado.
  • Vuelve hoy al terreno real de este mantenerse firme: su fidelidad, y no solo tu propia fuerza.
  • Mantente firme hoy en un compromiso concreto, confiando en su promesa como el fundamento genuino.

Oración

Señor, que mantenga firme la profesión de mi fe sin fluctuar, no porque mi propia fuerza sea suficiente, sino porque fiel eres tú, el que prometió. Amén.

Llévalo contigo hoy

Mantenerse firme descansa en su fidelidad, y no en primer lugar en tu propia fuerza sin ayuda.