Mis huidas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?
El amparo
Este versículo cierra el primer movimiento de este libro con una imagen sorprendente: Dios recogiendo las lágrimas del salmista en una redoma, llevando cuenta cuidadosa de ellas, registradas en un libro. No es un Dios distante, ajeno a los detalles de tu duelo, que solo contabiliza los trazos gruesos. Es un Dios que cuenta las huidas, una por una, y guarda las lágrimas, una por una, sin perderlas en una cuenta general.
Fíjate en la pregunta confiada con que termina este versículo: ¿no están ellas en tu libro? No es una conjetura esperanzada, sino una expectativa firme, de que este nivel de atención específica e individual es exactamente la clase de Dios a quien se habla. Cada lágrima de estos primeros diez días, nombrada con honestidad en vez de escondida, no ha pasado inadvertida ni sin contarse.
Esto replantea todo lo que este primer movimiento ha recorrido. El pan de lágrimas, el salmo sin resolver, el temor confirmado, la oscuridad todavía sin luz, el cansancio físico, la sensación de abandono, el sentarse en silencio, el llanto señalado. Nada de ello ha sucedido en el vacío. Todo ha sido visto, contado, recogido y registrado.
Al cerrar este primer movimiento, llévalo contigo hacia el refugio que describirá el siguiente. No has estado haciendo duelo sin ser notado. Cada lágrima de estos diez días ya está en la redoma, ya está en el libro, ya es conocida por el Dios a quien pertenece toda esta fortaleza.
Refúgiate
- Mira atrás sobre estos primeros diez días y nombra lo que ha sido verdad para ti.
- Confía en que cada lágrima de esta semana ha sido vista y guardada una por una, no perdida.
- Entra en el siguiente movimiento de este libro llevando contigo esa atención específica.
Oración
Señor, has contado mis huidas y guardado mis lágrimas en tu redoma, en tu libro. Nada de este duelo ha pasado inadvertido. Gracias por contar lo que yo no podía contar. Amén.
Llévalo contigo hoy
Cada lágrima ha sido vista, contada y guardada. Nada se desperdició.