¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?
La cadena
Pablo llega aquí a una desesperación real. Miserable, una palabra de verdadero peso, y vale la pena notar que este clamor llega en el fondo mismo de su lucha honesta con el poder persistente del pecado. No lo pasa de largo con rapidez: lo alcanza, de verdad, como el punto más bajo y honesto al que esta lucha termina por llevar.
Vale la pena sostener esto como permiso para la desesperación real que tu propia lucha ha producido. Este libro no te apresurará más allá de este clamor hacia una resolución prematura. El mismo Pablo no se apresuró. Lo alcanzó con honestidad y lo nombró sin rodeos: miserable hombre de mí, antes de la respuesta que los días posteriores de este movimiento explorarán.
Fíjate en la pregunta misma: ¿quién me librará? No qué técnica, qué estrategia, qué esfuerzo suficiente, sino quién: una persona a quien se busca, no solo un método que se aplica. Esto replantea toda la lucha. La liberación, supone ya esta pregunta, viene de alguien, no solo de algo que tú mismo debas lograr con suficiente empeño.
Sea cual sea la miseria real que tu lucha ha producido, exprésala hoy con honestidad, como lo hizo Pablo. Miserable hombre de mí. Y pregunta, como él preguntó, quién me librará, confiando en que esta pregunta, hecha con honestidad, ya se encamina hacia la respuesta real que este libro nombrará por fin sin rodeos.
Rompe la cadena
- Expresa hoy tu propia miseria real, con honestidad, sin apresurarte hacia un falso consuelo.
- Pregunta quién me librará, buscando a una persona, no solo una técnica o un esfuerzo suficiente.
- Confía en que este clamor honesto ya se encamina hacia la respuesta, y no es solo revolcarse en la desesperación.
Oración
¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? Señor, te lo pregunto con honestidad hoy, confiando en que aun este clamor me encamina hacia tu verdadera respuesta. Amén.
Llévalo contigo hoy
La desesperación real expresada con honestidad no es revolcarse. Es encaminarse hacia la respuesta verdadera.