Treinta días de libertad

Los Liberados

Atado, quebrantado y libre en Cristo

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Treinta días · Atado, quebrantado, libre

Treinta días para la cadena que no elegiste, y la libertad que ya es tuya.

Léelo como nombrarías de verdad algo que has estado llamando con una palabra más suave durante demasiado tiempo: con honestidad, sin prisa, dispuesto a ver la cadena tal como es antes de creer que realmente puede romperse.

Durante los próximos treinta días vas a mirar con honestidad la esclavitud: lo que cuesta nombrarla con claridad, lo que de verdad exige romperla y lo que significa vivir libre de verdad, no solo aliviado. Este no será un estudio que pase de prisa sobre la lucha honesta hacia una victoria prematura. Toma la esclavitud tan en serio como la libertad, porque no puedes salir de una cadena que primero no has nombrado con honestidad.

El trabajo está organizado en tres movimientos de diez días cada uno. Primero, Atado: nombrar con honestidad cualquier patrón que se haya vuelto más amo que costumbre. Luego, Quebrantado: el trabajo real y costoso de la confesión y del volverse. Después, Libre: lo que significa vivir de verdad, día a día, en la libertad que Cristo ya te ha dado de veras.

Cada día te da las mismas herramientas. Un versículo que te ancle. Una reflexión breve para leer despacio, no por encima. Una respuesta para vivirla de verdad, porque la verdad con la que solo estás de acuerdo cambia poco en una lucha real. Una oración para orar con tus propias palabras. Y una línea para llevar contigo al día que sigue.

Cómo usarlo: lee un día a la vez, sin prisa, en orden si puedes. Deja que la reflexión se encuentre con tu lucha real, no con una hipotética. Haz de verdad la respuesta. Ora la oración y sigue orando con tus propias palabras.

Toda la Escritura aquí es de la Reina-Valera 1909. Sea cual sea la cadena que estás nombrando, él puede romperla. Comienza.

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:36

Treinta días

Los Liberados

Parte uno · Atados

Parte dos · Quebrantados

Parte tres · Libres