Los Liberados · Día 28 de 30

Donde está el Espíritu del Señor

Parte tres · Libres · 2 minutos de lectura

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Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2 Corintios 3:17 · Reina-Valera 1909

La cadena

Pablo nombra aquí una ecuación directa y sencilla: donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad, algo que vale la pena sostener como de veras confiable, no condicional ni incierto, sino una conexión directa y constante, la presencia del Espíritu y la libertad verdadera nombradas juntas, una acompañando de manera confiable a la otra.

Vale la pena aplicar esto de manera práctica al momento concreto de lucha que hoy enfrentas. Si la libertad está de veras conectada con la presencia del Espíritu, la pregunta práctica que vale la pena hacer no es sobre todo sobre tu esfuerzo o tu fuerza de voluntad suficiente, sino sobre la presencia misma del Espíritu, buscada y acogida de manera activa y deliberada.

Esto ofrece un giro práctico y necesario para cualquier lucha que hoy se sienta como cuestión de fuerza personal insuficiente. Este versículo redirige la atención hacia la presencia del Espíritu como la fuente real y confiable de la libertad verdadera, sin pasar por alto tu decisión y tu esfuerzo, sino fundándolos en esta fuente más honda y más confiable.

Sea cual sea la lucha que hoy ocupa tu atención, busca hoy, de manera concreta y deliberada, la presencia verdadera del Espíritu del Señor, confiando en la afirmación directa y confiable de este versículo de que la libertad se halla precisamente allí, y no sobre todo en tu esfuerzo suficiente, medido aparte de la presencia real y acogida de este Espíritu.

Rompe la cadena

  • Busca hoy la presencia verdadera del Espíritu del Señor, de manera concreta y deliberada.
  • Confía en que la libertad está conectada de manera confiable con esta presencia, y no solo con tu esfuerzo suficiente.
  • Fíjate hoy si has estado buscando solo fuerza de voluntad y no esta fuente más honda y más confiable.

Oración

Señor, donde está tu Espíritu, allí hay libertad. Déjame buscar hoy la presencia verdadera de tu Espíritu, de manera concreta, confiando en que esta es la fuente real y confiable de mi libertad. Amén.

Llévalo contigo hoy

La libertad está conectada de manera confiable con la presencia del Espíritu, y no sobre todo con la fuerza de voluntad.