El Sábado · Día 11 de 30

Hecho por causa del hombre

Parte dos · Reposo · 2 minutos de lectura

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También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado.
Marcos 2:27 · Reina-Valera 1909

El reposo

Jesús establece aquí un orden concreto y decisivo que merece examinarse directamente: por causa del hombre, no el hombre por causa del sábado. Sostén esta secuencia como la afirmación fundamental de este segundo movimiento: el sábado existe de verdad para servirte a ti, y no al revés, tú existiendo para servir a una exigencia rígida y pesada.

Este segundo movimiento, que pasa del nombrar honesto del cansancio sin cesar a entender de verdad lo que es el reposo, abre con este replanteamiento esencial. Sea cual sea la carga legalista que haya parecido la observancia del sábado, la enseñanza de Jesús insiste en que fue diseñado desde el principio como un regalo.

Conviene examinarlo frente a lo mucho que tu resistencia al reposo ha supuesto que funciona como obligación pesada, un requisito más que exige tu cumplimiento, en lugar de la afirmación real del versículo: por causa del hombre, toda esta práctica existe específicamente para tu propio beneficio.

Considera hoy recibir el sábado, y el reposo en general, como lo describe directamente este versículo: hecho para ti, no tú hecho para servirlo. Sostenlo como permiso genuino para acercarte al reposo no como obligación pesada, sino como el regalo que se va desplegando en este movimiento, diseñado de verdad para tu bien.

Practica el reposo

  • Considera si te has acercado al reposo como obligación pesada y no como regalo genuino.
  • Recibe hoy el reordenamiento de este versículo: el sábado hecho para ti, no tú hecho para servirlo.
  • Practica hoy un acto de reposo en concreto como regalo recibido, no como obligación cumplida a regañadientes.

Oración

Señor, el sábado fue hecho por causa del hombre, no el hombre por causa del sábado. Déjame recibir hoy el reposo como regalo genuino, diseñado para mi bien, y no como una obligación pesada que soportar. Amén.

Llévalo contigo hoy

El sábado existe para servirte. Nunca fuiste hecho para servir a una exigencia rígida.