Así también, la lengua es un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas. He aquí, un pequeño fuego ¡cuán grande bosque enciende! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad.
La lengua
Santiago hace aquí un contraste deliberado y preciso: un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas. Fíjate en esta desproporción real: algo físicamente pequeño es capaz de producir consecuencias enormes, muy por encima de su modesto tamaño.
Mira cuán grande bosque enciende un pequeño fuego. Sostén esta imagen concreta: una sola chispa puede consumir todo un bosque. Examínala frente a lo mucho que has restado importancia a una palabra descuidada por pequeña, en lugar de escuchar la advertencia del versículo sobre la consecuencia desproporcionada.
Aplícalo con honestidad a alguna palabra reciente que dijiste sin cuidado, suponiendo que, por ser pequeña, su consecuencia también sería pequeña. El versículo afirma otra cosa, sobria: un mundo de maldad, una consecuencia enorme que puede salir de esta fuente pequeña y común.
Piensa hoy en una palabra reciente, aparentemente pequeña, que encendió algo desproporcionadamente grande, en tu vida o en la de otra persona, y deja que la advertencia honesta de este versículo cambie la seriedad con que tomas incluso tus palabras más pequeñas y aparentemente insignificantes de aquí en adelante.
Guarda tus palabras
- Piensa en una palabra reciente que produjo una consecuencia desproporcionada a su pequeñez.
- Toma hoy en serio incluso las palabras pequeñas y aparentemente insignificantes, siguiendo la advertencia del versículo.
- Fíjate hoy, antes de hablar, si una palabra podría encender algo más grande de lo que pretendes.
Oración
Señor, hazme recordar que la lengua, aunque es un miembro pequeño, puede encender un gran bosque. Que tome en serio hasta mis palabras más pequeñas, sin suponer que su pequeñez las hace seguras. Amén.
Llévalo contigo hoy
Una palabra pequeña puede encender una consecuencia desproporcionadamente grande. Las palabras pequeñas también importan.