Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne. Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una a la otra.
La batalla
Esto cierra el segundo movimiento de este libro con la instrucción directa de Pablo: “andad en el Espíritu”. Tómalo como la afirmación culminante de todo este movimiento: el medio real y práctico que exige esta lucha descrita no es sobre todo la sola represión, sino este andar positivo y activo.
Esto cierra el círculo que ha trazado todo este segundo movimiento. La renovación de la mente, todo intento cautivo, pensar en lo verdadero y lo puro, ninguna cosa injusta delante de los ojos, la remoción radical de los desencadenantes, el guardar diligente del corazón, la Escritura guardada y escondida, el cuerpo tenido en honor.
Fíjate en “no satisfagáis”, esta promesa concreta: andar en el Espíritu se nombra como genuinamente suficiente, este andar positivo mismo impidiendo lo que la mera represión sola a menudo, con honestidad, no logra impedir. Confía en esta promesa como la esperanza genuina y práctica de este movimiento.
Al cerrarse este movimiento, recibe el andar en el Espíritu como tu propósito genuino y práctico, no solo manejar la carne a fuerza de voluntad, sino este andar positivo y continuo. Llévalo al tercer movimiento de este libro, donde la libertad real y vivida, y no solo una lucha manejada, será el enfoque de este libro.
Anda en el Espíritu
- Considera cómo se vería hoy andar en el Espíritu, y no solo manejar la carne.
- Practica hoy este andar positivo de forma deliberada, y no solo reprimiendo lo que te tienta.
- Lleva la renovación de todo este segundo movimiento a la exploración de la libertad real que viene esta semana.
Oración
Señor, déjame andar en el Espíritu, y no satisfacer la concupiscencia de la carne. Que este andar positivo y activo sea mi práctica genuina, y no solo una represión manejada. Amén.
Llévalo contigo hoy
Andar en el Espíritu es una práctica positiva y activa, genuinamente suficiente, y no una mera represión.