Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias. Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu.
La batalla
Pablo dice “han crucificado”. Examínalo directamente: pasado, ya cumplido. Tómalo como la afirmación inicial de este tercer movimiento: no una batalla todavía incierta, sino un hecho zanjado. Confía en que ya es verdad para quien de verdad pertenece a Cristo.
Este tercer movimiento, que pasa de la renovación de la mente de este libro hacia una libertad real y vivida, se abre con esta afirmación decisiva. Sea cual sea la lucha continua que este libro ha nombrado con honestidad, este versículo insiste en que la autoridad real de la carne ya ha sido crucificada, y no solo se va debilitando poco a poco.
Fíjate en “andemos también en el Espíritu”, la instrucción práctica que sigue a este hecho zanjado. Tómalo como el propósito de este movimiento: no lograr esta crucifixión con tu propio esfuerzo, sino vivir desde ella, ya cumplida. Confía en que es una realidad presente y genuina, y no solo una esperanza futura.
Considera hoy qué significa vivir de verdad desde este hecho zanjado, la carne ya crucificada, sin seguir peleando con incertidumbre para lograrlo, sino andando, en la práctica, desde esta realidad ya cumplida. Confía en la afirmación de Pablo como verdadera, y presente, para ti.
Anda en el Espíritu
- Considera vivir hoy desde el hecho zanjado de que la carne ya está crucificada, sin seguir con incertidumbre.
- Practica hoy andar en el Espíritu como una realidad presente y genuina, y no solo una esperanza futura.
- Confía en este hecho cumplido como verdadero para ti, y no como un mero lenguaje de aspiración.
Oración
Señor, mi carne ya está crucificada con sus afectos y concupiscencias. Déjame andar en el Espíritu desde este hecho zanjado, sin seguir peleando con incertidumbre para lograrlo. Amén.
Llévalo contigo hoy
La crucifixión de la carne es un hecho zanjado y pasado, del cual se vive, y no una batalla continua e incierta.