En lugares de delicados pastos me hará yacer.
Con el Pastor
Es una frase notable para detenerse en ella: me hará yacer. Las ovejas, dejadas a sus instintos, suelen estar demasiado ansiosas para descansar incluso en un pasto abundante, inquietas por el miedo, por la tensión con otras ovejas o por simple incomodidad. Los pastores de aquella época sabían que un rebaño no se acuesta a descansar hasta que el pastor asegura primero, de manera activa, ciertas condiciones de seguridad y calma.
Esto significa que el descanso descrito aquí no es algo que las ovejas lograron al fin calmándose a fuerza de voluntad. Es algo que el pastor hizo que sucediera, quitando activamente lo que impedía el descanso, para que acostarse fuera posible. Tu propio descanso, muchas veces, funciona igual: depende de condiciones que él asegura, no de condiciones que tú fabricas solo.
Fíjate también en que son delicados pastos, provisión, no tierra yerma que se soporta por necesidad. El descanso que se ofrece aquí no es solo la ausencia de peligro. Es abundancia, provisión verdadera, un buen lugar donde de verdad acostarse, no donde apenas sobrevivir hasta la próxima exigencia.
Si el descanso te ha parecido imposible últimamente, por mucho que hayas intentado forzarte a él, considera que la pieza que falta quizá no sea más esfuerzo de tu parte. Quizá sea confiar en que el pastor haga las condiciones para ello, como las hizo para ovejas que no podían hacerlas por sí mismas.
Sigue su voz
- Fíjate en lo que específicamente ha impedido el descanso verdadero en tu vida.
- Pide hoy al pastor que haga las condiciones para el descanso, en lugar de forzarlo tú.
- Encuentra hoy un pasto verde, por pequeño que sea, y acuéstate de verdad en él.
Oración
Señor, he tratado de forzar mi propio descanso y he fracasado. Haz las condiciones para él como lo haces con tus ovejas. Llévame hoy a acostarme en provisión verdadera y verde. Amén.
Llévalo contigo hoy
Él hace posible el descanso. No tengo que forzarlo yo solo.